Un día tuvimos un sueño…

A veces los sueños se transforman en realidad. Si deseas conseguir algo de todo corazón y trabajas para ello con la suficiente constancia e insistencia, sin duda, todo es posible. Un día tuvimos un sueño compartido (como dicen los americanos), que era el de encontrar un lugar de trabajo donde sentirnos felices personal y profesionalmente. Es por ello que inicio este blog dedicando estas palabras a nuestros colaboradores y clientes, que han hecho posible este sueño tan maravilloso de trabajar ejerciendo una profesión que te gusta.

El estado natural del ser humano debe ser ser feliz a toda costa, empezando por trabajar con alegría. En Balmar, todos somos prevencionistas convencidos de  nuestro trabajo y la mejor manera de demostrarlo es hacerlo cada día mejor, ayudando a las empresas, formando a trabajadores, o cuantas tareas sean necesarias para dar el valor a la prevención de riesgos laborales que se merece. Así mismo, quiero hacer un reconocimiento a la labor del profesional de la prevención, reconociendo la importancia de su trabajo.

Doy especialmente las gracias a mis compañeros, por esos buenos momentos que compartimos, al margen de todas las dificultades que entraña el mundo que nos rodea. Gracias porque entre todos hemos conseguido nuestra isla de paz, de colaboración, de dedicación y de satisfacción por el trabajo bien hecho.

Por último doy gracias a mis hijos, porque ellos son todos mis motivos para levantarme cada día con alegría y poder contribuir para dejarles un mundo mejor. Un mundo en el que no tengamos que “ganarnos la vida” con el trabajo. La “vida no se gana”, es nuestra por pleno derecho desde el día que nacemos. Cuando te encanta tu trabajo, el trabajo no es trabajo, y se convierte en un motivo de plenitud y satisfacción personal, y no un medio que nos sirva únicamente para pagar las facturas al final de mes.

Compartir este camino en la vida con vosotros es un regalo que merece la pena disfrutar. Gracias por todo lo que me habéis dado.

Nuria Martínez