Los agricultores, obligados a sacarse un carné para emplear fitosanitarios de profesionales

“Lo siento, pero si no tiene el carné de manipulador de fitosanitarios no le puedo vender el producto que me pide”. Es la frase con la que se han encontrado hortelanos , agricultores jubilados y aficionados al sector agrario cuando han ido a un establecimiento a comprar productos químicos (fitosanitarios) para prevenir o combatir las plagas de sus lechugas, tomates o peras. Desde el pasado 26 de noviembre, a raíz de una directiva de la Unión Europea, se exige que cualquier persona que vaya a utilizar fitosanitarios de uso profesional disponga de un carné de manipulador que acredite una formación apropiada. De este modo, sin carné solo se puede adquirir fitosanitarios comercializados en pequeños envases (medio litro) en los que suele figurar el lema “para uso doméstico” y que habitualmente son más caros ya que van gravados con el IVA normal (21%) frente al 10%. Carecer del citado documento implica exponerse a sanciones económicas, que pueden ir desde los 300 euros en adelante.

La normativa, que promueve un uso racional de estos productos en aras de proteger el medio ambiente, entró en vigor el pasado noviembre. Sin embargo, ha sido ahora, con la llegada de la primavera y el aumento de la actividad en el campo y en las huertas de recreo, cuando la demanda de carnés se ha disparado. Según datos del departamento de Desarrollo Rural, en todo el año 2015 se concedieron 2.791 carnés de manipulador de fitosanitarios. En lo que va de año -hasta primeros de junio- ya se han concedido 2.656 de acreditaciones, una cifra que supone el 95% de total de navarros que se sacaron el carné en todo el año pasado.

EL PROFESIONAL, YA FORMADO
Los agricultores profesionales hace dos décadas que vienen realizado cursos para asegurar un buen manejo de los productos químicos. “Los que viven del campo están súper concienciados: usan las mascarillas, no tiran los envases a cualquier sitio, saben dosificar, etc. En las cooperativas y en los sindicatos hay profesionales que llevan años asesorándoles. Con la nueva normativa han tenido que renovar y actualizar la formación que ya tenían. La directiva se traspuso en 2012 y, desde el año 2014, se han ido sacando el nuevo carné. Ahora, es cuando estamos observando que hay mucha demanda de la acreditación del curso básico, generalmente para huertas de recreo y un porcentaje muy pequeño por desconocimiento, porque cree que es obligatorio para usar cualquier producto. Por ejemplo, hay gente a la que le han dicho que no puede comprar sin el carné. Y no es así. Pueden comprar los de uso doméstico”, comenta el técnico de UAGN- Fundagro, Eduardo Burgui.

HUERTAS DE RECREO
Así, el problema se ha localizado entre aquellos que desarrollan la agricultura a tiempo parcial o como afición y cuentan con una huerta para autoconsumo. La organización profesional UAGN-Fundagro es una de las siete acreditadas en Navarra para realizar cursos. En concreto, ha impartido 190 cursos por toda Navarra con un total de unos 4.300 alumnos (entre adaptaciones, básicos y cualificados). “Al principio, eran casi todas las formaciones de cursos cualificados y ahora, las formaciones que nos piden son básicas y dirigidas para personas con huertas de recreo, aunque esto no implica que no comercialicen su cosecha, como por ejemplo una persona con un campo de olivas que lleva a un trujal”, detalla el técnico de UAGN. Eduardo Burgui estima que de los 4.300 alumnos, unos 3.300 son profesionales (agricultores y técnicos de venta-comercialización) y el resto, unos 1.000 alumnos, querían el curso para poder usar productos de profesionales en huertas de recreo.

Desde UAGN se considera que la formación “siempre viene bien” y “nunca está de más”. Explican que se imparten conceptos técnicos en plagas, tecnología de aplicación, maquinaria, medio ambiente, alternativas no químicas, trazabilidad alimentaria, gestión del cuaderno de explotaciones, prevención de riesgos laborales , así como primeros auxilios.

Diario de Navarra